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lunes, 29 de febrero de 2016

DEMASIDO LISTO, DEMASIADO JOVEN Y DEMASIADO GUAPO


Yo, señor, no soy malo…empezó su defensa, con cara compungida, pero nada más hacerlo, recordó que su abogado le había dicho, que jamás llamase al juez, señor. Iba a disculparse, pero entonces lo supo, aquel era un juez intratable  y ya le había condenado, como las portadas de los periódicos, como todos esos charlatanes que llenaban las horas en las televisiones, ensuciando su nombre, solo por ser joven, guapo y listo. Porque eso era en definitiva él, no el más inteligente de sus hermanos, que lo era Alfonsito con su cargo en Bruselas, tampoco el más cariñoso , ni el que sus padres querían más, pero sí con el que se habían  sentido más orgullosos, cuando les dijo con quién se iba a casar .- Es ella…empezó una frase que no acabó, cuando la llevó a casa de sus padres , escoltados por las fuerzas de seguridad , que se quedaron en el rellano de la casa , para prevenir atentados, asustando a propios y extraños. -Qué lejos que has llegado, hijo mío-le confesó un día su padre, poco después de su boda. -Qué lejos que has llegado- le dijeron sus antiguos compañeros de pádel, más con envidia que con admiración. Pero él supo bien que lo más lejos que había llegado era allí, a sentarse en un banquillo, a escuchar lo que los papeles y los testigos tenían que decir de él, que en el fondo no era malo, sino solo demasiado listo, demasiado joven y demasiado guapo.

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